Oscuridad.
Despiertas suavemente a la consciencia. No puedes determinar si lo haces por
primera vez o si llevas miles de años en este estado.
En vano intentas reconocer tu cuerpo; no está. Eres pensamiento puro, flotando
en la nada.
De pronto te das cuenta de que has muerto. Nunca podrás recordar quién fuiste;
te ha sido deparado el Infierno.
Saint Louis, noviembre de 1999