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Antes de la Caída, Adán le preguntó a Dios de qué color era su piel. Dios
le contestó que era negra. Adán le preguntó:
-¿Cómo es posible, entonces, que en el futuro haya gente blanca o de otras
razas? Eva es de mi mismo color.
Dios le contestó:
-Nada es imposible para mí. Pero has de saber que pondré a esta nueva gente a
prueba. Al principio creerán que tu raza, la original, no es humana. Y deberán
sufrir mucho para compensar tanta arrogancia.
Adán, que aún no conocía el sufrimiento, le restó importancia al asunto y
pronto lo olvidó.
Bangkok, julio de 1998
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