
Cuando al final de esta extraña aventura
De cuenta del balance de mi vida
Para que un Alto Tribunal decida
Si obtengo el rojo Fuego o la Blancura
No me podrán salvar mis pobres versos
Ni de mi profesión los galardones
Ni de mi mente mis escasos dones
Ni unos pocos buenos actos dispersos.
Pero no iré al Infierno. El documento
Con el que franquearé el alto y preciso
Límite del eterno Paraíso
Será mi amor por vos. En el momento
De entrar te podré ver y en esa Gloria
No me harán falta Dios, tiempo, o memoria.