
Tu sonrisa, tan tierna y elegante
Tu innata cualidad de hacer amigos
Tus ojos, elocuentes y expresivos
Que aun pueden embrujarme en un instante
Tu íntimo respeto y tolerancia
Tu entrañable cariño, tu paciencia
De la letrada Córdoba tu herencia
Tu claro estilo, de la eterna Francia.
Tus ansias, tus ilusiones y sueños
Tu familia, que hoy ya también es mía
El sí que diste aquel lejano día
Por el cual de un hogar ya somos dueños.
Y sobre todo, el amor compartido
Que quedará aunque nos hayamos ido.